Mucho tiempo no había pasado de lo ocurrido aquella vez, y ya se tornó a maleducada una personalidad que había demostrado dulzura, atención, compresión, cariño, placer, felicidad y porqué no, hasta amor...
Cuando sentías celos hasta de las miradas que, inconscientemente, rozaba con otros del no mi género.
Cuando sentías, no sé qué, pues nunca tuviste el valor de decirme exactamente, al tocar mis manos.
Cuando una mirada era un mundo de sensaciones, una mirada.
Cuando cada frase, con aquella palabrería barata, me hizo creer en ti; ¡que tonta yo! ¿Cuándo aprenderé?.
Cuando cada invitación tenía un doble sentido, aquel que ya por fin pudiste lograr. ¡Felicidades!
Cuando creaste más amargo en aquel corazón que era ya hiel. ¡Felicidades! Nuevamente. me has hecho más agria.
Que cada golpe os hará mas fuerte, que cada herida tiene cura y cada error deja experiencia...
¡EUREKA!
Emma Eunice
No hay comentarios:
Publicar un comentario