miércoles, 9 de enero de 2013

Sniff


Con cada caricia que te di
supe entregarme sin medir,
y a pesar que no me dabas
me perdía en tu mirada.

Al llegar a nuestra casa
siempre bello me esperabas,
y te juro que te amo
aunque ya tú no lo hagas.

De las cosas que más duelen
es saber que ya no estás,
y saber que sí exististe
es mi gran felicidad.

Cada vez que me seguías
en el patio sin razón
era magia, maravilla,
era inmersa la emoción.

Son los juegos que jugamos
lo que no puedo olvidar,
y es tu olor tan peculiar
que me hace añorar.


Emma Eunice